jueves, 19 de mayo de 2011

Reflexión

La literatura tiene que ponerse un par de tetas de silicón

a ver si así los editores y críticos la cogen en serio.

La literatura tiene que ponerse unas naik

y subir los cerros.

Convertirse en arma, disparar

Tiene que ser consumible y distribuida como una droga.

La literatura tiene que ir a la escuela para nutrirse y nutrirla

Escapar de claustros, salir de las academias

Servir de realidad y hacer ficción.

La literatura tiene que servir para hablar más que guevonadas

Tener un propósito

Lo decía Ludovico:

“no me interesa el mundo hecho,

me interesa hacer el mundo”.

La literatura debe ser

Por derecho irrevocable

Libre como un ave

Surcar el cielo como la palabra libertad

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